¡Al fin puedo presentarme!

by | Oct 3, 2017 | Un poco mas sobre mí | 1 comment

¡Hola!
Soy Renata Gonzalez y te agradezco profundamente que me permitas compartir este espacio contigo.
Me gustaría llamar a este espacio “Nuestro cafecito intrépido”.

Para que juntos nos tomemos un momento para disfrutar de un cafecito (o un tecito), hacer una pausa y conectarnos con nuestro corazón intrépido.

Tengo muchas cosas que me gustaría contarte para que juntos podamos alinear los deseos más profundos de tu corazón con la vida que actualmente llevas transformándola por completo.
En este primer encuentro me gustaría contarte mi historia y por qué hago lo que hago.
He pensado mucho por dónde empezar a contar mi vida, si bien me han pasado cosas muy fuertes también he vivido experiencias maravillosas. Tuve una infancia con un inicio lleno de algodones que un día se transformaron en espinas, me faltaron muchas cosas, pero logre tener el corazón siempre intacto y nunca abandone mis sueños.

Tuve la dicha de encontrarme con ángeles en mi camino que me mostraron que el amor todo lo puede, que los sueños están para ser cumplidos y que las recompensas llegan.
Cuando tenía 16 años uno de ellos me regalo la posibilidad de estudiar una carrera universitaria y gracias a él pude convertirme en una profesional de la informática. Mi vida económicamente empezó a cambiar, me cambie de ciudad, conseguí un magnifico empleo y años después me enamore de un hombre maravilloso que me propuso matrimonio y con el que hoy tenemos un precioso bebe.
Todo marchaba muy bien, estaba construyendo mi vida, había pasado por varias crisis y había salido airosa de ellas, seguramente con algunas partes heridas, pero me estaba convirtiendo en la mujer que yo quería ser. O eso creía.

A pesar de ello, había un dejo de insatisfacción en mí. Me estaba dando cuenta que la carrera que había elegido y el trabajo que tenía no me llenaba, no sentía que aportaba nada al mundo y para mí eso era muy importante. Todo lo que en algún momento parecía perfecto empezó a dejar de serlo. Pero ya tenía más de 30 años y volver a empezar me parecía imposible, volver a estudiar otra carrera (me gustaba la idea de ser psicóloga) me parecía una locura. Estaba cansada de estudiar y además de alguna forma me sentía segura en mi actual empleo.

Y entonces sucedió. En diciembre de 2012, en pleno preparativos de mi boda me quedo embarazada. ¡Nos quedamos en shock! ¿Y ahora que hago con la fiesta?… ¡el vestido no me va a entrar! ¡Voy a entrar a la iglesia con panza! Y tantos otros prejuicios aparecieron que yo no tenía idea siquiera que pudiera tener tantos. Pero todos los problemas que me hice en ese momento se volvieron pequeños cuando a los pocos días perdí mi embarazo. Fue devastador para mí, a pesar de todos los miedos y prejuicios que tenía en mi mente no había lugar para imaginar que eso me pudiera pasar. Para mí, te quedabas embarazada y a los nueve meses tenías un bebe. Sufrimos muchísimo, el dolor y la tristeza fue tan grande que no me entraba en el cuerpo. Estaba experimentando el mayor dolor de mi vida.

En ese momento estaba terminando de realizar mi primer curso online de coaching en la Escuela Interamericana de Coaching con sede en Miami. Había sido un proceso transformador para mí y fue un gran pilar para ayudarme a sostenerme en ese momento. Cuando logré dejar de llorar, con todas las herramientas que había aprendido, no pude más que hacer un balance de mi vida. Todo aquello que yo sentía como seguro, que había construido con tanto esfuerzo ya no me llenaban el alma. Me di cuenta de que no estaba viviendo la vida al 100, que en realidad me había conformado y que yo quería más… yo quería todo! Lo que tienes puede esfumarse en un segundo y no vale la pena vivir sin hacer todo lo que sueñas por quedarte con lo seguro en la mano.

Ese año me casé, tuve una boda soñada y una luna de miel aún más. Todo el resto del año me dedique a profundizar mis conocimientos sobre el coaching y otros temas de mi interés. Viaje a EEUU para asistir al curso de Anthony Robbins y ¡volví eufórica! Mi mente estaba cambiando y mis resultados también. Estaba decidida en convertirme realmente en la mujer de mis sueños y vivir los anhelos más profundos de mi corazón. Hice muchas cosas y por fin al año siguiente volvimos a buscar un nuevo embarazo. Al mes de buscarlo ¡llegó! La felicidad era plena, esta vez sí llegaría nuestro bebé. Pero la felicidad se volvió a esfumar al poco tiempo. Volví a pasar por el dolor más grande de mi vida y no entendía ¡¿por qué?! Me permití vivir mi duelo hasta que el llamado que tenía en mi corazón empezó a golpear tan fuerte que tuve que indefectiblemente salir del letargo. Sentía que había algo más, que aunque suene muy loco había una razón para todo lo que estaba viviendo… y yo estaba decidida a encontrarla.

Por fin me decidí y me anote para realizar la carrera de Coaching y me había propuesto ser excelente en ello. Y así fue, me entregue por completo a estudiar y practicar. Además también hice el curso de Practitioner en PNL, y otros varios más y cuantos talleres me llamaran la atención.
Paralelamente, yo digo que visite a unos 500 médicos. Bueno… ¡no tantos! Solo 499 jeje. Hasta que sentí que dí con los indicados y volvimos a buscar un nuevo embarazo ahora ya con un diagnóstico y un tratamiento listo para ser aplicado apenas me quedara embarazada. Pero paso un año y el embarazo no llego.

En ese lapso me recibí de Coach Ontológico y termine el curso de PNL. Empecé a dar talleres por mi cuenta y tener varios clientes en sesiones de coaching. Estaba al fin haciendo lo que amaba.
Como el embarazo no llegaba solito, junto con nuestro medico decidimos someternos a un tratamiento de fertilidad. Sinceramente no era lo que más queríamos pero deseábamos tanto tener un hijo que haríamos todo lo necesario. Con todo listo para llevarlo a cabo, nos fuimos de viaje con mi esposo porque ahora él asistiría al seminario de Anthony Robbins. Un viaje bellísimo y muy transformador para mi esposo. Un viaje que tuvo el mejor de los finales. Apenas pusimos los pies nuevamente en Argentina nos enteramos que ¡estábamos embarazados! Con el tratamiento listo para iniciarlo, nuestro bebito había decidido venir solito.

Hoy, exactamente un año después, Valentino duerme a mi lado mientras yo les cuento mi historia.
Los sueños se cumplen, ya lo ven. Lo que pensamos que es seguro puede derribarse, pero está en nosotros adueñarnos de nuestras vidas y construir lo que queremos para nosotros.
No podemos escaparnos al susurro que produce nuestro corazón cuando no vivimos nuestros dones y deseos más profundos.

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¡No hay nada como vivir una apasionada!